Te invito a que me acompañes en mi viaje por la Rioja Alavesa, una comarca situada al sur de Álava, en el País Vasco, donde el vino, el paisaje y el patrimonio se unen para ofrecer una experiencia única e inolvidable.
¿Te gustaría descubrir una de las zonas más bonitas y sorprendentes de España?
Pues, si te gusta viajar y descubrir lugares con encanto, te voy a contar una historia que te va a interesar.
Aprovechando que tengo que ir a visitar a unos clientes de Villabuena de Álava, a los que les gestiono la venta de su negocio, marché con lo imprescindible para tres días en mi macuto.

Se trata de mi escapada a la Rioja Alavesa, una comarca al sur de Álava, en el País Vasco, donde el vino, el paisaje y la historia se dan la mano para ofrecer un espectáculo digno de ver.
Te aseguro que no te vas a aburrir, porque hay de todo: naturaleza, cultura, gastronomía y, por supuesto, aventura.
Así que, acomódate y prepárate para acompañarme en este viaje por la Rioja Alavesa.

Cómo llegué a la Rioja Alavesa
Salí de Madrid una mañana de enero, con mi coche cargado de ilusión y ganas de conocer la Rioja Alavesa.
Había oído hablar de esa zona, pero nunca había tenido la oportunidad de visitarla.
Me esperaban cuatro horas y media de carretera, pero no me importaba. Me gusta conducir y disfrutar del paisaje por el camino.
Además, tenía mi selección musical para amenizar el viaje.
El trayecto fue tranquilo y sin contratiempos. Pasé por Burgos, Miranda de Ebro y Vitoria-Gasteiz, y pude admirar la belleza de sus paisajes y de sus monumentos.
La carretera era buena y el tráfico fluido, por lo que se hizo bastante ameno.
Llegué a la Rioja Alavesa a media tarde, y me dirigí al pueblo de Villabuena de Álava, donde tenía reservada una casa rural para alojarme.

Dónde me alojé en la Rioja Alavesa
Me alojé en la Casa Rural Baigorrietxea, que ofrece vistas a la villa y a la montaña, restaurada con mucho gusto y equipada con todas las comodidades.
Por ahora, es el único alojamiento turístico en Villabuena de Álava.
Mis clientes tienen un proyecto inacabado, que ahora lo han puesto a la venta. Por lo tanto, se trata de una muy buena oportunidad para iniciar un negocio de hostelería.
Es una casa con mucho encanto y personalidad. Los propietarios son muy simpáticos y acogedores, y me recibieron con una gran sonrisa y una botella de vino de la Rioja Alavesa.
Me explicaron todo lo que necesitaba saber sobre la casa en disponible para su venta y sobre la zona, y me dieron algunos consejos y recomendaciones para aprovechar al máximo mi estancia.
Me parecieron unas personas muy amables y generosas, y les estoy muy agradecida por su hospitalidad.

Qué hice en la Rioja Alavesa
La Rioja Alavesa es una zona ideal para los que buscan aventura y diversión.
Hay mucho que ver y qué hacer, y no hay tiempo para aburrirse. Yo tenía tres días para explorar la comarca, y decidí aprovecharlos al máximo.
La primera noche, los dueños de la casa rural me invitaron a cenar con ellos y con otros huéspedes.
Fue una velada muy agradable y divertida, donde compartimos risas, historias y confidencias.
Me contaron muchas cosas sobre la Rioja Alavesa, su historia, su gente, sus costumbres y sus leyendas.
Saber que la comarca tiene una fuerte identidad propia es impresionante, y que se sienten orgullosos de su pertenencia al País Vasco y también de su vinculación con La Rioja.
Su forma de ser me encantó, es abierta, sincera y hospitalaria, y me hicieron sentir como uno más de la familia.

La ruta de los dólmenes
Una de las primeras cosas que hice fue la ruta de los dólmenes, una excursión que me permitió conocer el pasado prehistórico de la Rioja Alavesa.
Los dólmenes son construcciones megalíticas que servían como sepulcros colectivos hace más de 5.000 años.

Hay ocho repartidos por la comarca, y se pueden visitar en coche o en bicicleta. Yo los vi todos, pero si tienes poco tiempo, no te pierdas el de La Chabola de la Hechicera, en Elvillar, el más famoso y espectacular de todos.

Tiene una cámara circular de unos cuatro metros de diámetro, rodeada por una corona de piedras, y está orientado al solsticio de invierno.
Es impresionante ver cómo nuestros antepasados eran capaces de crear estas obras de arte con los medios que tenían.
Me sentí como una arqueóloga, y me imaginé cómo sería la vida en aquella época.

Visita a las bodegas
Otra de las tardes, decidí dar un paseo por los alrededores de Villabuena de Álava, para respirar el aire puro y contemplar el paisaje.
Me encontré con un grupo de lugareños que estaban podando los viñedos, y me acerqué a saludarles recibiéndome con una sonrisa y una copa de vino.
Estaban preparando las cepas para la próxima vendimia, comprobé que era un trabajo duro pero gratificante, ya que, me invitaron a que les ayudara, y yo acepté encantada.
Estuve un rato con ellos, aprendiendo los secretos del cultivo de la vid, y disfrutando de su compañía.
Se mostraron siendo unas personas muy trabajadoras y apasionadas por su oficio que lograron transmitirme su amor por la tierra y por el vino.


En la Rioja Alavesa hay más de 400 bodegas, donde se elaboran algunos de los mejores vinos del mundo
Hay bodegas para todos los gustos y presupuestos, desde las más tradicionales y familiares, hasta las más modernas y vanguardistas.
Yo visité dos, una de cada tipo, y quedé encantada con ambas.
La primera fue la Bodega El Fabulista, en Laguardia, una bodega del siglo XVII, situada bajo la casa natal del escritor Félix María de Samaniego.
Allí pude ver cómo se elabora el vino de forma artesanal, pisando las uvas y bajando a los calados, donde se guardan las barricas.
La visita terminó con una cata de cuatro vinos, acompañados de queso y embutido.

La segunda fue la Bodega Ysios, también en Laguardia, es una bodega del siglo XXI diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava.
Su edificio es una obra de arte en sí mismo, con una cubierta ondulada que se mimetiza con el paisaje.
Allí pude ver cómo se elabora el vino de forma tecnológica, con maquinaria de última generación.
La visita terminó con una cata de dos vinos, acompañados de chocolate.

Ambas visitas fueron muy interesantes y didácticas, y me permitieron apreciar la diversidad y la calidad de los vinos de la Rioja Alavesa.
Hay muchas más que no pude visitar por falta de tiempo pero que, igualmente, son emblemáticas en esta comarca de maestros viticultores.

Patrimonio cultural e histórico
El último día, antes de marcharme, quise visitar el Museo de la Cultura del Vino, en Briones, un museo interactivo y moderno, que muestra la historia, la ciencia y el arte del vino.
Me pareció un museo muy interesante y educativo, y me gustó mucho la forma en que presentaba la información, con paneles, vídeos, maquetas y juegos.
Aprendí muchas cosas sobre el vino, su origen, su elaboración, su consumo y su influencia en la sociedad y en la cultura.
El museo también tiene una bodega, donde se pueden degustar algunos de los vinos que se exhiben, y una tienda, donde se pueden comprar productos relacionados con el vino.
Compré un par de botellas de recuerdo, guardando para mí una bonita experiencia.

Su pasado asombra
Tengo que decirte que he descubierto que La Rioja Alavesa tiene un rico patrimonio cultural e histórico, que refleja su larga y convulsa historia.
La comarca ha sido escenario de batallas y disputas entre reinos, y ha conservado un legado monumental de gran valor.
Uno de los lugares que más me gustó fue Laguardia, la capital de la Rioja Alavesa, una villa medieval amurallada, que conserva todo su encanto y su esencia.
Pasear por sus calles empedradas y estrechas, admirar sus casas blasonadas y sus iglesias fortificadas, y entrar en su iglesia de Santa María de los Reyes, donde se puede ver un impresionante pórtico gótico policromado, fue una delicia.
Otro de los lugares que más me impresionó fue el Poblado de la Hoya, en Laguardia, un yacimiento arqueológico de la Edad de Bronce, que muestra cómo vivían nuestros antepasados hace más de 3.000 años.
Se pueden ver las casas, las calles, los utensilios y los restos de los habitantes, que nos cuentan su forma de vida, su economía y su cultura.
Es como viajar en el tiempo y sentirse parte de la historia.

La Rioja Alavesa es un paraíso para los paladares más exigentes
Su gastronomía es variada y exquisita, y se basa en los productos de la tierra, como las verduras, las legumbres, las carnes y, por supuesto, el vino.
Algunos de los platos típicos que pude degustar fueron las patatas a la riojana, el cordero al sarmiento, las pochas, las alubias, la merluza a la riojana, el chuletón y la morcilla asada.
Todo ello regado con un buen vino de la tierra, que realza los sabores y los aromas.
Para comer, hay muchas opciones, desde restaurantes de alta cocina, hasta bares de pintxos.
Los pintxos son como las llamadas tapas en otros lugares que ya he visitado. Algunos verán la diferencia en el matiz, que lo expliquen ellos.
Yo probé varios, y todos me gustaron, pero si tuviera que elegir uno, me quedaría con el Restaurante Batzoki, en Laguardia, donde comí un menú del día delicioso.

Mi experiencia en la Rioja Alavesa
Mi escapada a la Rioja Alavesa fue una de las mejores que he hecho en mi vida.
No solo disfruté de la naturaleza, la cultura y el vino, sino que también conocí a gente maravillosa y viví momentos inolvidables.
Es una zona que te sorprende por su belleza, su historia y su gastronomía, y que te hace sentir bienvenida y acogida.
Yo quedé enamorada de esta comarca, y espero volver pronto a descubrir más rincones y más secretos.
Si te ha gustado este artículo, compártelo con tus amigos y familiares, y anímate a visitar la Rioja Alavesa.
Ahora disfruta de este vídeo.
Te aseguro que no te arrepentirás.
¡Hasta la próxima!
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