Una firma normalita en notaria
La verdad es que cada firma es un mundo,
nunca te hablo de esto, pero es cierto que yo lo vivo así,
cada cliente que compra o que vende son mundos e historias diferentes.
A mí, no me gusta hacer publicidad de las firmas y tal y tal.
No verás que publico:

«hoy hemos firmado, hemos acudido a notaria, hoy he vendido…»
pues no, no es mi tipo de publicidad.
Los expertos en marketing me dicen que debo escribirlo, así como resultados de éxito. Muchos colegas inmobiliarios sí lo hacen.
Y yo te digo, …
Que, el que compra o el que vende ya lo saben y por algo han confiado en mí… pues ellos son mis mejores embajadores.
Por eso, mi mejor publicidad se centra en la casa o proyecto con el que estoy trabajando: realizando un buen plan de marketing, destacando las características más importantes, los puntos positivos, los aspectos a resaltar…
Pero, hoy me apetece contarte una anécdota que me ocurrió hace poco y que me llamó gratamente la atención.
Como te digo, hará unos quince días que fui con mis clientes al notario a firmar, no era una firma complicada, era más bien un dos por tres, todo sencillo y todo en orden. Cuando las cosas fluyen sin ningún tropiezo y no hay flecos sueltos, cosa que suele pasar muy habitualmente y hay que andar corriendo y saltando obstáculos.
Todos habíamos estado en la visita de aquella finca tan solo una vez y los compradores, una pareja de mediana edad, lo tenían muy claro, decidieron dar señal de reserva y comprar.
Así que, en quince días estaba la documentación preparada y programada la cita en el notario, además, los vendedores avisados con suficiente antelación, ya que, se desplazaban de Levante para la firma.
Como ves, hasta aquí todo normal. Una vez presentada la documentación todo fue agradable, directo y sin complicaciones.
A la salida nos tomamos un café y me dice la compradora:
– Paloma, ¿no te importaría acompañarnos de nuevo al terreno porque igual no sabemos llegar?
– ¿Como no? Les dije, vamos para allá.
Nos despedimos de los vendedores dándoles las gracias.
Y yo estaba más ancha que alta, muy satisfecha por cómo había sucedido todo.
Todo el mundo había quedado conforme y contento con la operación de compra-venta, y yo tenía tiempo de sobra, ya que me suelo dejar la mañana o la tarde libre para cada firma por si surge alguna complicación.

Subimos a los coches y nos desplazamos hasta el terreno, ellos detrás, yo guiaba.
Llegamos a la dehesa y al bajar del coche, estoy cerrando la puerta y veo que la mujer echa a correr hacia el terreno con los brazos abiertos diciendo:
– ¡Este es mío!, ¡Todo esto es mío…!
Realmente me hizo soltar la carcajada, pero sobre todo me dejó muy buen sabor de boca. Fue sorprendente y me sentí orgullosa.
Por cada vez que una persona encuentra lo que necesita y se queda satisfecha con lo que ha comprado, para mi supone una satisfacción, un regalo y la mejor publicidad que puedo tener, mucho mas que un cartelito que ponga a “VENDIDO”
Por eso te digo que, la confianza que pones en mí, es el valor que das a mi trabajo y que por ello resulta que muchos han depositado con tranquilidad en mis manos la operación de compra-venta de sus bienes.
¿Te ha gustado?
Si quieres seguir recibiendo novedades y noticias regístrate pulsando el botón SUSCRIBIR
Por otra parte, si quieres consultarme sobre la disponibilidad de los inmuebles que tengo en venta,
habla conmigo pulsado sobre la foto
Si lo prefieres por WhatsApp, pulsa en el icono
Estaré encantada de ayudarte a vender tu casa o piso lo antes posible y al mejor precio










