María quiere comprar un piso

María quiere comprar un piso

María quiere comprar un piso y necesita una hipoteca

La historia de María que quiere comprar un piso y necesita una hipoteca nos muestra que, a veces, para conseguir lo que queremos, necesitamos la ayuda de otras personas que nos apoyen, nos orienten y nos defiendan.

No podemos confiar ciegamente en los bancos, ellos venden su producto y buscan su beneficio y nos ofrecen unas condiciones abusivas.

Tampoco podemos dejarnos influir por las opiniones de otras personas, que pueden ser negativas o disparatadas.

Tenemos que buscar, comparar y negociar las mejores opciones para nosotros, y contar con la ayuda de una profesional que nos acompañe y nos marque el camino en todo el proceso.

Así podremos comprar el piso con la hipoteca que más nos conviene, y cumplir nuestro sueño de tener una casa propia

Si bien ya habrás leído mi anterior publicación «El difícil camino de la Hipoteca», ahora te voy a contar esta historia, de tantas que ocurren, en la que podrás comprobar por experiencia ajena todas las dificultades que se presentan a la hora de pedir un préstamo con garantía hipotecaria en estos tiempos.

 

María quiere comprar un piso

 

Capítulo 1

La búsqueda del piso ideal

María es una joven de 30 años que trabaja de cajera en un supermercado y quiere comprar un piso en Murcia y necesita una hipoteca.

Está sentada en el sofá de su salón, rodeada de sus amigas Lucía, Ana y Laura.

Tiene su ordenador portátil sobre la mesita de café y les muestra las fotos de los pisos que ha visto por internet.

— Mirad, chicas, este piso me encanta. Tiene dos habitaciones, un baño, cocina reformada, salón amplio, terraza… Y está en el centro de Murcia, cerca de mi trabajo. El precio es de 115.000 euros, negociables. ¿Qué os parece?

— Pues a mí me parece una pasada. Tiene muy buena pinta. ¿Lo has visitado ya? — dice Lucía.

— No, todavía no. Pero he llamado al vendedor y he quedado con él para mañana por la tarde. Estoy deseando verlo.

— Ana sale al paso — Pues yo te digo una cosa, María. No te hagas muchas ilusiones. Los pisos que se ven por internet nunca son como en la realidad. Siempre hay algún defecto o algún problema. Además, ese precio me parece muy barato para lo que ofrece. Seguro que tiene alguna trampa.

— Venga ya, Ana. No seas tan negativa. ¿Por qué no puede ser un piso perfecto? A lo mejor es una oportunidad única. Además, el precio es negociable. Igual puedo conseguirlo por menos.

— Bueno, bueno, no os peleéis. — dice Laura en tono conciliador — Lo importante es que María encuentre el piso de sus sueños. Y si este es el que le gusta, pues adelante. Lo que tiene que hacer es ir a verlo y comprobar que todo está en orden. Y luego, pedir una hipoteca y comprarlo.

— Eso es lo que voy a hacer, Laura. Gracias por tu apoyo. Mañana voy a ver el piso y si me gusta, le haré una oferta al vendedor. Y luego, iré al banco y solicitaré la hipoteca. No creo que tenga ningún problema. Tengo un trabajo fijo, un buen sueldo y unos ahorros. ¿Qué más quieren?

— Lucía asevera — Pues no sé, María. Yo creo que las hipotecas están muy difíciles. Los bancos son muy exigentes y te piden un montón de requisitos. Y, además, te cobran unos intereses muy altos y unas comisiones muy caras. Y te obligan a contratar unos seguros y unas tarjetas que no necesitas.

— Eso es verdad, María — dice Ana apoyando la moción de Lucía — Yo te aconsejo que no te metas en una hipoteca. Es una ruina. Te vas a endeudar de por vida y vas a vivir para pagar. Y si algún día no puedes pagar, te van a quitar el piso y te van a dejar en la calle. Mejor sigue de alquiler, que es más cómodo y más barato.

— Pero, chicas, ¿qué decís? ¿Cómo voy a seguir de alquiler? ¿No os parece una tontería pagar 500 euros al mes por un piso que no es mío? ¿Qué os parece cosa mejor que invertir ese dinero en comprar un piso que sea mío? ¿Será mejor ser propietaria que inquilina?

— Claro que sí, María — nuevamente sale Laura en apoyo a María — Yo estoy de acuerdo contigo. Comprar un piso es una buena inversión. Los precios de la vivienda han bajado y los tipos de interés están bajos. Es el momento de dar el paso. Y si encuentras una buena hipoteca, no tienes por qué tener problemas. Solo tienes que buscar bien y comparar.

— Eso es lo que voy a hacer, Laura. Gracias por tu consejo. Mañana mismo voy a buscar una buena hipoteca. Seguro que encuentro una que se adapte a mis necesidades y a mi capacidad de pago. Así podré comprar el piso que quiero. ¿Qué puede salir mal?

María cierra su ordenador y se levanta del sofá. Se despide de sus amigas y se va a su habitación, cantando una canción.

 

María quiere comprar un piso

 

Capítulo 2

La solicitud de la hipoteca

María está en el banco donde tiene su cuenta, BANCO 1, sentada frente a Juan, le explica su intención de comprar un piso que le ha gustado y necesita una hipoteca.

Juan le muestra una oferta de hipoteca.

Se muestra sorprendida y asustada.

— Juan, en un tono serio le dice — Bueno, pues estas son las condiciones del préstamo que te podemos ofrecer: un capital de 88.000 euros, que es el 80% del valor de la vivienda, un plazo de 30 años, un tipo de interés variable del euríbor más un diferencial del 1,75%, una comisión de apertura del 1%, una comisión por amortización anticipada del 0,5%, un seguro de vida, un seguro de hogar y una tarjeta de crédito. Además, tendrás que aportar el 20% del valor de la vivienda más los gastos y las comisiones, que son unos 35.000 euros. ¿Qué te parece?

— María con cara de circunspecta — Pues… me parece mucho dinero. No tengo tanto ahorrado. ¿Por qué no me podrían financiar el 90% del valor de la vivienda?

— Lo siento —asienta Juan — Eso solo lo hacemos con clientes muy solventes y con viviendas de obra nueva. Tu perfil financiero no es el más adecuado para concederte una hipoteca. Tu sueldo es bajo, tu contrato no es un tipo indefinido completo, sino indefinido sujeto a productividad y tu historial crediticio es regular. Además, la vivienda que quieres comprar es de segunda mano y tiene más de 20 años.

— Pero yo llevo cinco años trabajando en el mismo sitio renovando mi contrato de forma continua, siempre he pagado mis deudas y el piso está en buen estado. ¿No me podrían bajar el diferencial, eliminar las comisiones o quitar las vinculaciones?

— No, lo siento — asevera Juan — Estas son las mejores condiciones que te podemos ofrecer. Si quieres la hipoteca, tendrás que aceptarlas. Tienes 10 días para decidirte. Si no, la oferta caducará.

— Pero… ¿y si no puedo pagar las cuotas? ¿Qué pasará con el piso?

— Pues el piso será nuestro — afirma Juan contundente — Es la garantía del préstamo. Si no pagas, nosotros nos quedaremos con él. Así que piénsatelo bien antes de firmar.

María se queda pensativa y preocupada.

— María murmura y se dice a sí misma — ¡Vaya…! No sé qué hacer. Me parece una hipoteca muy cara y arriesgada. — Le interpela a Juan de nuevo— ¿No hay otra opción?

— No, no la hay – vuelve a aseverar Juan — O acepta esta oferta o se queda sin la hipoteca. Y sin el piso.

María se levanta de su silla y se despide de Juan. Sale del banco y llama por teléfono a su hermana Elena.

 

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Las tribulaciones de conseguir una hipoteca

— Hola, Elena. Soy María. ¿Tienes un momento?

— Contesta Elena — Hola, María. Claro, dime. ¿Qué pasa?

— María le cuenta todo — Pues verás Elena, he ido al banco a pedir una hipoteca y me han ofrecido unas condiciones muy malas. Me piden mucho dinero, me cobran mucho interés, me ponen muchas comisiones y me obligan a contratar unos seguros y unas tarjetas que no quiero. No sé qué hacer. ¿Tú qué harías?

— La respuesta de Elena fue contundente — Pues yo te aconsejo que no aceptes la oferta del banco. Es una hipoteca muy abusiva y te va a salir muy cara. Además, te van a atar con unas vinculaciones que no te convienen. Busca otras opciones, seguro que hay mejores.

— Pero ¿dónde? ¿En qué banco? ¿Qué tipo de hipoteca? No tengo ni idea de estas cosas. Estoy muy perdida.

— Elena le aconseja — Pues mira, yo te recomiendo que contactes con una personal shopper inmobiliaria. Es una profesional que te ayuda a encontrar el piso y la hipoteca que más te convienen. Te asesora, te acompaña y te defiende en todo el proceso. Te ahorra tiempo, dinero y problemas.

— ¿Una personal shopper inmobiliaria? ¿Y eso qué es? ¿Cómo funciona? ¿Cuánto cuesta?

— La respuesta de Elena no se hace esperar — Una personal shopper inmobiliaria es una experta en el mercado inmobiliario que trabaja solo para ti, sin comisiones ni conflictos de interés. Te escucha, te busca el piso que quieres, te negocia el precio, te busca la hipoteca que necesitas, te revisa el contrato, te acompaña al notario y te resuelve cualquier duda. Te cobra un porcentaje del precio del piso, pero te lo ahorras con lo que te ahorra en el resto.

 

María quiere comprar un piso

 

— ¿Y tú conoces a alguna personal shopper inmobiliaria?

— Sí, claro. Yo compré mi piso con una personal shopper inmobiliaria y quedé encantada. Se llama Paloma y trabaja en Palomagestion.es. Es una profesional muy seria, muy simpática y eficaz. Te la recomiendo al 100%.

— Pues muchas gracias, Elena. Me has dado una buena idea. Voy a llamar a Paloma y a ver qué me dice. A lo mejor ella puede ayudarme a conseguir la hipoteca y a comprar el piso.

— De nada, María. Me alegro de que te haya servido. Ya me contarás qué tal te va. Un beso y suerte.

— Un beso y gracias. Adiós.

María cuelga el teléfono y busca en internet el número de Paloma visitando su web. Le llama y le explica su situación.

Tras escucharla, Paloma le dice que puede ayudarla y le pide que le envíe por correo electrónico la documentación necesaria.

María está esperanzada y agradecida.

 

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Capítulo 3

La negociación de la hipoteca

A los pocos días, María recibe un correo electrónico de Paloma, la personal shopper inmobiliaria, con tres ofertas de hipotecas que ha encontrado para ella.

Se trata de tres hipotecas de tres bancos diferentes: el Banco 2, el Banco 3 y el Banco 4. María las compara y se sorprende de las diferencias.

La hipoteca del Banco 2 es la misma que le ofreció su banco de toda la vida cuando fue a pedir la hipoteca.

Tiene un tipo de interés variable del euríbor más un diferencial del 1,75%, una comisión de apertura del 1%, una comisión por amortización anticipada del 0,5%, un seguro de vida, un seguro de hogar y una tarjeta de crédito. Le financian el 80% del valor de la vivienda y le piden que aporte el 20% más los gastos y las comisiones. La cuota mensual es de unos 600 euros al mes, pero puede variar según el euríbor.

La hipoteca del Banco 3 es más interesante. Tiene un tipo de interés fijo del 4,5%, una comisión de apertura del 0,5%, una comisión por amortización anticipada del 0,25%, sin vinculaciones ni gastos. Le financian el 90% del valor de la vivienda y le piden que aporte el 10% más los gastos y las comisiones. La cuota mensual es de unos 490 euros al mes, pero no varía con el euríbor.

La única pega es que solo otorgan este tipo de hipoteca para viviendas de su propia cartera.

La hipoteca del Banco 4 es la que le llama más la atención. Tiene un tipo de interés mixto, que es fijo durante los primeros 10 años y variable después. El interés fijo es del 1,99% y el variable es del euríbor más un diferencial del 0,99%. No tiene comisiones ni vinculaciones ni gastos. Le financian el 90% del valor de la vivienda y le piden que aporte el 10%. La cuota mensual es de unos 450 euros al mes durante los primeros 10 años y luego depende del euríbor.

María se queda impresionada con la hipoteca del Banco 4.

 

María quiere comprar un piso

 

Pasan unos días y decide llamar a Paloma para preguntarle más detalles.

— Hola, Paloma. Soy María. ¿Puedes hablar unos minutos?

— Contesta Paloma — Hola, María. Claro, dime. ¿Qué tal?

— Pues muy bien. He recibido tu correo con las ofertas de hipotecas y me han gustado mucho. Sobre todo, la del Banco 4. Me parece una hipoteca increíble. ¿Es verdad que me financian el 90% del valor de la vivienda y que no tengo que aportar nada?

— Sí, es verdad. El Banco 4 es un banco online que tiene unas condiciones muy ventajosas para los clientes. No te cobran comisiones ni gastos ni te obligan a contratar productos vinculados. Y te financian el 90% del valor de la vivienda si cumples con unos requisitos mínimos.

— ¿Y qué requisitos son esos?

— Pues básicamente, tener unos ingresos netos mensuales de al menos 1.500 euros, tener un contrato de renovación o indefinido o ser funcionario, tener un historial crediticio limpio y tener un patrimonio neto positivo.

— Pues yo cumplo con todos esos requisitos, excepto el de los ingresos. Yo cobro 1.250 euros al mes. ¿Eso es un problema?

— No, no es un problema. El Banco 4 es flexible y valora cada caso de forma individual. Si tienes otros ingresos extras, como una pensión, una renta, una ayuda de terceras personas o una herencia, puedes sumarlos a tu sueldo. O si tienes un avalista o un cotitular que te respalde, también puedes incluir sus ingresos.

— Pues mira, yo tengo una hermana que me deja unos 300 euros al mes para ayudarme con los gastos. ¿Eso me sirve?

— Sí, claro. Eso te sirve. Con eso ya llegas a los 1.500 euros que te piden. Solo tienes que demostrarlo con un documento que lo acredite.

— Vale, perfecto. Pues entonces, creo que voy a solicitar la hipoteca del Banco 4. Me parece la mejor opción. ¿Qué tengo que hacer?

— Pues solo tienes que rellenar un formulario online con tus datos personales y financieros y enviar toda la documentación que te pidan. Ellos te harán un estudio de viabilidad y un asesor financiero se pondrá en contacto contigo en uno o dos días para darte una respuesta. Después, pasarán otros 5 días más hasta que aprueben el préstamo. Será entonces cuando te enviarán una oferta vinculante con las condiciones del préstamo y si la aceptas, solo tendrás que firmar el contrato y recibir el dinero.

— Pues vaya, qué fácil. Pues voy a hacerlo ahora mismo. Muchas gracias, Paloma. Eres un sol. Me has ayudado mucho.

— De nada, María. Me alegro de que te haya servido. Ya me contarás qué tal te va. Un beso y suerte.

— Un beso y gracias. Adiós.

María cuelga el teléfono y entra en la página web del Banco 4, rellena el formulario y envía la documentación.

Está ilusionada y agradecida.

 

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Capítulo 4

La compra del piso ideal

Han paso 2 días y María recibe un correo electrónico del Banco 4 con la respuesta a su solicitud de hipoteca.

Un asesor financiero le solicita una cita telefónica para explicarle los términos y condiciones, así como para hacerle una prueba de conocimientos de terminología sobre productos bancarios con los que pueda estar familiarizada.

Se trata de una mera formalidad para adecuar el lenguaje del asesor al interlocutor y que no se produzcan malentendidos.

Se citan en dos semanas.

Tras la conversación telefónica, el asesor financiero le informa a María de todos los detalles y le indica que en unos 5 días recibirá otro correo electrónico con la oferta vinculante para que la estudie y se decida.

 

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Han pasado 6 días desde la conversación telefónica con el asesor financiero del Banco 4 y, por fin en el buzón de entrada de su email ve el siguiente enunciado de asunto: «Banco 4: Oferta de préstamo con garantía hipotecaria número XXX-XXX-XX-X»

Pulsa sobre el email recibido y… es la ansiada respuesta a su deseo.

Se trata de una oferta vinculante con las condiciones del préstamo:

  • Tiene un tipo de interés mixto, que es fijo durante los primeros 10 años y variable después.
  • El interés fijo es del 1,99% y el variable es del euríbor más un diferencial del 0,99%. No tiene comisiones ni vinculaciones ni gastos.
  • Le financian el 90% del valor de la vivienda y no le piden que aporte nada.
  • La cuota mensual resultante de su estudio personalizado es de unos 495 euros al mes durante los primeros 10 años y luego depende del euríbor.

María se alegra y se ilusiona. Le parece una hipoteca perfecta. Decide aceptar la oferta y firmar el contrato.

María llama por teléfono a Paloma, la personal shopper inmobiliaria, para contarle la buena noticia.

— Hola, Paloma. Soy María. ¿Tienes un momento?

— Hola, María. Claro, dime. ¿Qué tal te ha ido con el Banco 4?

— Pues muy bien. Te llamo para decirte que el Banco 4 me ha preaprobado la hipoteca. Me han enviado una oferta vinculante con unas condiciones estupendas. Me financian el 90% del valor de la vivienda y no me cobran nada. La cuota es muy asequible y el interés es bajo. Estoy encantada.

— ¡Qué bien, María! Me alegro mucho. Es una hipoteca fantástica. ¿La has aceptado ya?

— Sí, claro. La he aceptado y he firmado el contrato. En cuanto firme el contrato de arras, ya podré disponer del dinero en mi cuenta. Necesito que me ayudes a preparar toda la documentación. Así, solo me faltaría pagar al vendedor y recibir las llaves.

— Pues entonces, preparo todo para que lo tengas todo listo y, así solo tienes que ir a la notaría y formalizar la compraventa del piso. ¿Cuándo quieres hacerlo?

— Pues cuanto antes, mejor. ¿Qué te parece en una semana?

— Me parece perfecto. Pido cita en la notaría y te acompaño. No te aseguro que tengamos todo listo en una semana. Como mínimo los documentos estarán preparados un mes ¿Has quedado con el vendedor para firmar el contrato de arras?

 

María quiere comprar un piso

 

— Sí, le he llamado y le he dicho que mañana a las diez nos vemos para firmar las arras. ¿Estás de acuerdo?

— Claro María, llevo la documentación, y dejamos cerrada la reserva de compra.

Al día siguiente…

— Comenta Paloma — Muy bien. Ha ido todo genial. Pues entonces, en cuanto el notario nos dé cita y tengamos preparada toda la documentación por ambas partes quedamos con el propietario en la notaría.

— Por cierto, María, cuando vayamos al notario llévate el contrato de la hipoteca, el cheque con el pago al vendedor y el DNI. Yo me encargo de todo lo demás.

— Vale, perfecto. — contesta María ilusionada — Muchas gracias, Paloma. Eres un ángel. Me has ayudado mucho.

— De nada, María. Es mi trabajo. Me alegro de que hayas conseguido la hipoteca y el piso que querías.

— Por otra parte, Paloma, tengo que decirte que el Banco 4 me ha asignado un asesor financiero que quiere estar presente en la firma. Tengo que avisarle con dos días de antelación.

— No hay objeción María, se trata de una simple formalidad y cercanía con su cliente.

— Así que, no te preocupes María, los bancos pueden acompañar a los compradores en la firma de una compraventa de una vivienda si han otorgado un préstamo hipotecario. En general, los bancos suelen estar presentes en la firma de la compraventa de una vivienda para asegurarse de que se cumplan todas las condiciones del préstamo hipotecario.

María con ilusión se prepara para ir a la notaría cuando Paloma la avise.

Está feliz y orgullosa.

Ha conseguido comprar el piso de sus sueños con una hipoteca a su medida.

María se siente libre y realizada.

 

Capítulo 5

La firma de la escritura de compraventa

Han pasado 35 días desde que María firmó el contrato de arras con el propietario.

Ella llega a la notaría, donde la espera Paloma, la personal shopper inmobiliaria. También están el vendedor, el notario y Felipe que representa al Banco 4 que le ha concedido la hipoteca.

Se saludan y se sientan en una mesa. El notario les explica el procedimiento y les muestra la escritura de compraventa.

— Muy bien — dice el notario — Pues entonces, vamos a leer la escritura y a firmarla si no hay objeciones por las partes.

Recalca — Es muy importante que lo entiendan todo y que no tengan ninguna duda. Si tienen alguna pregunta, pueden hacerla en cualquier momento.

El notario lee y explica las cláusulas. El vendedor, Felipe y María escuchan atentamente y asienten.

Lee despacio, pausado, hace algunas anotaciones en las páginas…

Prosigue leyendo a cadencia lenta, con voz taimada, hace algunas preguntas técnicas a Felipe, otras de precisión de localización de la finca al vendedor.

Se dirige a María, con los ojos por encima de los vidrios de sus gafas, la escruta con su mirada y le pregunta si conoce al detalle todas y cada una de las condiciones de la carga hipotecaria que grava la finca que va a adquirir.

 

María quiere comprar un piso

 

— Sssssiii… — le sale un sonido gutural.

Garraspea…

— Sí,.. las conozco — contesta María con cátedra esta vez.

 

Prosigue leyendo…. En una letanía a veces ininteligible, otras contundente y otras como de un murmullo de fondo.

Pasan unos interminables minutos de expectación por todos los allí reunidos, entorno a una mesa ovalada que ocupa todo el espacio.

 

— Bueno, pues ya estamos todos informados — dice en un tono varonil aseverando —. Vamos a proceder a formalizar la escritura de la compraventa del piso.

— Vuelve a preguntar — ¿Están de acuerdo con las condiciones que se han pactado?

 

Y todos respondemos ordenadamente marcial.

VENDEDOR: — Sí, yo estoy de acuerdo.

FELIPE: — Sí, nosotros también.

YO: — Sí, yo también.

 

Cuando termina, el notario les pasa la escritura para que la firmen.

 

María quiere comprar un piso

 

— Aquí tienen el contrato. Por favor, fírmenlo en las páginas indicadas. Primero el vendedor, luego Felipe y por último María, que es la compradora.

— De acuerdo — dice el vendedor.

El vendedor firma y se lo pasa a Felipe.

— Muy bien — dice Felipe.

Felipe firma y se lo pasa a María.

— Vale — dice María.

María firma y se lo devuelve al notario.

— Perfecto — dice el notario — Ya está todo hecho. Ahora solo queda hacer el pago y la entrega de las llaves.

 

El notario le da al vendedor un cheque con el importe de la compraventa y el vendedor le María las llaves del piso y le desea suerte.

 

— Aquí tienes las llaves, María. Espero que disfrutes del piso. Ha sido un placer hacer negocios contigo.

— Muchas gracias — le dice María —. Estoy muy contenta con el piso. Ha sido un placer tratar contigo.

— Enhorabuena por la compra, María — el felicita Felipe. Ha sido un placer concederte la hipoteca. Esperamos que estés satisfecha con el servicio. Si necesitas algo, no dudes en contactarnos.

— Muchas gracias por todo Felipe. Estoy muy satisfecha con la hipoteca. Ha sido un placer trabajar con vosotros. Si tengo alguna duda, os llamaré.

— Felicidades por la operación — Manifiesta el notario — Ha sido un placer formalizar el otorgamiento de escritura con ustedes. Si tienen alguna consulta, puede venir a la notaría cuando deseen.

— Muchas gracias — contesta María. Estoy muy agradecida por su ayuda. Si tengo alguna pregunta, le visitaré.

— Y yo también te felicito, María — le dice Paloma. Has conseguido la hipoteca y el piso que querías. Ha sido un placer ayudarte. Si necesitas algo más, puedes contar conmigo.

— Muchas gracias, Paloma. Eres un ángel para mí. Me has ayudado mucho. Si necesito algo más, te llamaré.

 

María quiere comprar un piso

 

Todos se dan la mano y se despiden.

María sale de la notaría con una sonrisa y se dirige a su nuevo piso para visitarlo, llena de muchas ideas para decorarlo.

Fin.

 

CONCLUSIÓN

Comprar un piso con una hipoteca es una decisión importante que requiere de una buena planificación y de una buena información.

No es fácil encontrar el piso y la hipoteca que más nos conviene, ya que hay muchos factores que influyen en el proceso.

Por eso, es conveniente contar con la ayuda de un profesional que nos asesore, nos acompañe y nos defienda en todo el momento.

María ha logrado comprar el piso de sus sueños en Murcia con una hipoteca a su medida, gracias a la ayuda de una personal shopper inmobiliaria que le ha asesorado, acompañado y defendido en todo el proceso.

Ha superado las dificultades que se ha encontrado, como la oferta abusiva del primer banco, la opinión negativa de algunas de sus amigas, la presión del vendedor y la competencia de otros compradores.

Ella ha sabido buscar, comparar y negociar las mejores condiciones del préstamo, y ha elegido una hipoteca que se adapta a sus necesidades y a su capacidad de pago.

María se siente feliz y orgullosa de haber cumplido su sueño de tener una casa propia.

Esta historia nos muestra la importancia de contar con una profesional especialista en bienes inmobiliarios que nos ayude a encontrar el piso y la hipoteca que más nos conviene para nuestro perfil.

Una personal shopper inmobiliaria es una experta en el mercado inmobiliario que trabaja solo para nosotros, sin comisiones ni conflictos de interés.

Nos ahorra tiempo, dinero y problemas.

Nos escucha, nos busca el piso que queremos, nos negocia el precio, nos busca la hipoteca que necesitamos, nos revisa el contrato, nos acompaña al notario y nos resuelve cualquier duda.

Es una figura que cada vez tiene más demanda y que ofrece muchas ventajas.

Si tú también quieres comprar un piso con una hipoteca, te recomiendo que contactes con una personal shopper inmobiliaria.

Puedes encontrarme aquí: en la web de Palomagestion.es, donde te atenderé y ayudaré como pude ayudar a María.

Te asesoraré y te guiaré en todo el proceso. Te garantizo que quedarás satisfecho con el resultado.

No lo dudes y llama ya.

Tu piso ideal te está esperando.

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